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Desde 1980

Antes de ser restaurante, ya éramos el Guti.

Una mesa para dos junto a un espejo redondo con luz cálida, en la sala del Guti

En 1980, en este mismo lugar, convivían tres negocios: un bar, una churrería y una pequeña tienda de comestibles. Durante décadas formaron parte del día a día de Santa Maria de Palautordera.

La cocina que hacemos hoy tiene poco que ver con la de entonces. La manera de entender la casa, no tanto.

La historia

Cómo hemos llegado hasta aquí.

  1. 1980

    Bar, churrería y tienda

    Tres negocios bajo el mismo techo. La casa funciona así durante más de treinta años.

  2. 2012

    Un solo local

    Los dos locales se unen. El Guti empieza una nueva etapa como bar restaurante.

  3. 2015

    La primera reforma

    El local se reforma y el Guti pasa a ser solo restaurante.

  4. 2022

    La sala de hoy

    La segunda reforma amplía el Guti con el local de al lado, que acoge las mesas de la sala actual.

El Guti antiguo, de noche: la sala vacía y la barra iluminada tras los cristales
La terraza de madera frente a los cristales del Guti, con sillas de aluminio
La sala de hoy: un banco tapizado, mesas de madera y el cristal con el logotipo del Guti

La casa ha cambiado. La curiosidad, no.

Los espacios se han transformado y la carta también. Hoy conviven platos de toda la vida y elaboraciones de ahora, con la misma naturalidad con la que antes convivían un bar y una tienda.

Chuletón cortado en láminas sobre una pizarra, con sal en escamas y unas pinzas

La cocina

El producto no se discute. El resto, sí.

Partimos de un buen producto y después nos permitimos jugar. Por eso en la misma carta caben una croqueta, una gyoza, una carne a la piedra o un nigiri.

Sábado por la mañana

Una cosa nunca ha cambiado.

Cada sábado por la mañana, coincidiendo con el mercado del pueblo, en el Guti seguimos haciendo churros con chocolate. Es una tradición que viene de 1980 y que mantiene viva una parte del origen de la casa.

El resto se entiende mejor con la carta en la mano.